Consultas frecuentes

La consulta de la psicoanalista Anabel López ofrece un espacio terapéutico de escucha. En cada consulta contemplo la particularidad de cada persona: adulto, niño o adolescente. La atención puede ser individual, familiar y terapia de pareja.

La consulta de psicología adultos e infantil está ubicado en el centro de Barcelona. Estoy especializada en terapia psicoanalítica de la depresión, ansiedad, ataques de pánico, problemas de pareja, trastornos en la infancia, problemas de aprendizaje, fobias y miedos, entre otras.

Las consultas más frecuentes:
*Depresión
*Estrés
*Ansiedad
*Crisis vitales (separación, maternidad, etc.)
*Impotencia
*Ataques de pánico
*Duelos
*Problemas emocionales
*Problemas de pareja
*Trastornos del sueño, de la alimentación, del habla
*Déficit de atención
*Hiperactividad
*Agresividad
*Celos
*Miedos y fobias
*Dificultades en el aprendizaje
*Duelos
Niños y Adolescentes
El espacio terapéutico posibilita al sujeto desplegar su malestar y poner a trabajar las cuestiones que obstaculizan su cotidianidad. Acompaño a padres y a aquellas personas que se vinculan con la familia y su hijx.

Si desea realizar alguna consulta de psicoanálisis Barcelona puede ponerse en contacto 
al teléfono 93 580 83 24

Crisis en la adolescencia


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“Honrar a los padres es darles la espalda y
partir demostrando que uno se ha vuelto un ser humano capaz de asumirse.”
Francoise Dolto

La adolescencia es una etapa de la vida que viene precedida por una serie de cambios de orden biológico, y separaciones de orden afectivo. Para el ser humano es tan imprescindible ser atendido en sus necesidades como llegar a abandonar –a tiempo– la seguridad que brinda lo familiar.


En el joven acontecen cambios observables a nivel del cuerpo (en la voz, crece el vello y aumentan los pechos) y pueden llegar a producir cierto extrañamiento con la imagen que el niño, ahora adolescente, tenía de sí mismo. Pero no sólo cambia el cuerpo,  la forma en que se relacionaba con sus padres también: puede pasar de ser un niño obediente y ordenado a ser un joven rebelde que, la mayoría de las veces, le lleva la contraria a los padres, puede pasar de ser un niño interesado por los estudios, a mostrarse completamente desinteresado por cualquier aprendizaje. El adolescente se opone a los padres, a los adultos, a las autoridades y hasta la sociedad en general.

El adolescente sabe que ya no es un niño (sus padres se lo recuerdan constantemente), pero sabe también que no es un adulto (algo que se le recuerda aún más). Los cambios forman parte de los procesos vitales del ser humano, en el momento de la adolescencia, el sujeto toma prestado cosas de los otros: sus ropas no parecen ser suyas y sobre todo ocurre lo mismo con sus opiniones. Son opiniones de amigos tomadas en préstamo que pueden llegar a entrar en conflicto con la de los padres.


Hay que destacar que, contra lo que se cree, la adolescencia puede llegar a ser una edad ingrata en la que parece que hay que hacerlo todo de nuevo; es una etapa signada por la crisis: decaen los ideales de los padres y se erigen los propios; el joven pasa por momentos conflictivos –necesarios– para abandonar la casa en la que era un niño y acceder a lo social de la mano de los amigos. Sus voces llegarán a ser más reconocidas que la de los padres. La pasión del adolescente por romper las normas y levantar las prohibiciones es hiperintensa, son tan intensas como las frases que pronuncian. Ellos se juegan a un todo o nada. La vida del adolescente está dividida por la pérdida de la infancia y por la ganancia de un mundo nuevo por construir y desconocido. 

Esto es vivido como diferentes duelos, por el niño, por la infancia. La adolescencia no está exenta de crisis, tomando esta palabra en el sentido de “cambio”, y de angustia, porque es necesario que algo se cierre para que otra cosa pueda surgir.

La adolescencia va a ser transcurrida por caminos de dudas, duelos, crisis; pero también, está destinada a conocer las mayores alegrías, los primeros amores, la amistad y decisión elegir un camino a seguir, un futuro. Se tratan de pasos decisivos para construir su autonomía, pasos que dejan marcas en su subjetividad.

Crisis en la pareja

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Todo está en la palabra… una idea entera se cambio porque una palabra se trasladó de un sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tiene de todo lo que se les fue agregando…”

Pablo Neruda


Tratar de responder a la pregunta ¿cómo una pareja cae en una crisis? No implica analizar la relación para encontrar un culpable, sino más bien a saber cómo cada integrante de la pareja se responsabilizó para sostener la relación con el otro, cómo se las arregló cada uno para que el amor y el deseo no caigan bajo el manto de la cotidianidad, la rutina y/o el aburrimiento.


Quizá sea decepcionarte afirmar que no hay una fórmula –mágica– que garantice el éxito en la relación de pareja. Llama la atención cómo en la consulta escuchamos que muchos sujetos piensan la relación de pareja como algo dado, que se sostiene por sí sola. Como en casi todas las relaciones es necesario realizar un trabajo diario y constante movido por el deseo. Si lo pensamos como un esfuerzo por parte del sujeto –en renunciar a salidas con amigas o a jugar el partido con amigos– se trataría de una obligación movido por el deber.

Tampoco asegura, el buen funcionamiento de la pareja, el intento –siempre fallido– de hacer todo lo posible para que mi pareja piense las cosas importantes de la vida como yo las pienso o que mi pareja sienta la misma pasión que yo por el libro de poesía, por ejemplo. Esta ilusoria idea de igualdad entierra a algunas parejas en una falsa conclusión: no funcionamos porque no somos iguales o porque no nos parecemos en nada. Quizá no se trata de que el otro sea igual a uno, sino en buscar puntos de encuentros.

Es habitual que alguno de los integrantes de la pareja piense que el otro tiene que saber qué es lo que piensa, qué siente o qué quiere, pero sin pronunciarlo. Como si de una suerte de transmisión de pensamiento se tratara y a modo de reproche, dicen: Es que si me quisiera…tendría que saberlo. Cuando las palabras ceden su lugar a los gestos o a largos silencios, se olvida que lo que produce a la relación de pareja son las palabras con las que lo pienso a él o a ella, las frases que le susurro al oído y no las que callo.

Como dice en el texto de Neruda, citado al inicio, sostenemos que las palabras son más importantes que los sentimientos. Con una, dos, o cien palabras un sujeto puede manifestar un sentimiento, un estado de ánimo, con palabras puede explicar lo que siente; en cambio, el sentimiento sólo puede sentirlo un sujeto en soledad, justamente, es la palabra lo que permite vincular un sujeto con otro.

En muchas relaciones de pareja los sentimientos tienen un papel protagonista: alargan su torturaen base a un querer que tiene que ver más con el goce del sufrimiento que con el amor. Es el caso de aquellas parejas que rompen temporalmente y, retoman la relación, una y otra vez, en varias ocasiones, apoyando su decisión en una frase: nos queremos. La ruptura no ha producido ningún cambio en ellos, sino que retoman la misma relación defectuosa que tenían antes de que la dejaran.

El aburrimiento, la falta de deseo, el descuido de la relación ponen sobre la mesa quejas y reproches que conducen a interminables discusiones sobre quién hizo más por la relación o sobre quién es más culpable de la situación actual.


Quizá dichas parejas han olvidado que lo que los unía al otro era el amor, amparándose en la pesadez de la rutina familiar, en las largas jornadas de trabajo, en los hijos, en la falta de sexo, en que cada día uno se va abandonando un poco más y han perdido el horizonte en la pareja. Es decir, ambos se olvidaron del amor y del proyecto en común, traicionándose mutuamente. 

Sobre el enamoramiento

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“Era la sombra del amor,
la sombra del amor: no pudo ser.”


Baldomero Fernández Moreno

El amor, el enamoramiento han sido temáticas abordadas por filósofos, poetas, cineastas, psicoanalistas y experimentadas por hombres y mujeres. La mayoría a lo largo de la vida ha vivenciado un estado de enamoramiento en el que recuerda con cierta alegría y no se resigna a abandonar. El saber popular habla de las señales claves del enamoramiento: deseos de estar con la otra persona, necesidad de hablar con otros de lo guapo/a que es, desinterés por aquello que no implique recordar al amado, etc. Destacando su signo positivo.

Si nos detenemos en el significado de la palabra enamoramiento, hallamos una multiplicidad de sentidos. Habitualmente alude a un sentimiento amoroso intenso. Se lo usa como sinónimo de flechazo, amor o pasión. Amor y enamoramiento suelen ser presentados como estados homólogos, pero no lo son. 

El enamoramiento es un estado transitorio y el amor puede ser más duradero, el estado posterior al enamoramiento. A pesar de esta distinción, en muchos sujetos arraigan la creencia de que el enamoramiento es un estado ininterrumpido que no culmina jamás. Y en algunos casos, los lleva a desmentir ciertas crisis que se pueden presentar a lo largo de la vida en pareja. Cuestión que se puede originar tanto en los acuerdos inconcientes con la pareja, como en la ideología popular que indican la virtud del enamoramiento como un estado de una plenitud tal que abarcaría sin interrupciones la vida de la pareja.

En cambio, el amor es un proceso que incluye un trabajo psíquico, incluye un lugar para el desencuentro, supone la elaboración de que los integrantes de la pareja son dos sujetos con deseos e intereses diferentes que no siempre coinciden, rompe con la creencia de que el otro es de mi propiedad y que puedo disponer de él cuando lo desee, implica una renuncia.

En su fantasía, los enamorados imaginan encontrar un antídoto contra la falta. “El otro me completa, es todo para mí, cuando estoy con él o ella no me falta nada”, estas y otras frases son pronunciadas por algunos que han experimentado el estado de locura transitoria llamado enamoramiento.
En la creencia de que el otro es todo para uno y, viceversa, se corre el riesgo de quedar atrapados en una relación extremadamente dependiente, olvidando que eso que sentimos no es amor. El amor es un proceso más difícil y complejo. Es aquí donde muchas parejas caen en crisis y deciden consultar para indagar qué les está pasando.

Intervención terapéutica con adolescentes

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La adolescencia es un momento de transformaciones y cambios. El adolescente tiene que abandonar la infancia y separarse de lo familiar. Este transito puede provocar cierto malestar en los adolescentes por los obstáculos que tienen que sortear y en sus padres por asumir este nuevo momento vital de sus hijos.
La intervención terapéutica con adolescentes es en red. Trabajamos con aquellos profesionales que tienen vinculación con él: profesores, tutores, médicos, educadores sociales y, también, con los padres.

Algunos de los motivos de consulta son:

  • Bajo rendimiento escolar
  • Bullying
  • Agresividad y violencia
  • Dificultad en los vínculos con los otros (padres, compañeros, profesores)
  • Adicciones
  • Angustia
  • Fobias
  • Aislamiento
  • Embarazo adolescente


Si desea realizar alguna consulta clínica puede ponerse en contacto al teléfono 93 580 83 24 o hacer clic aquí.

Taller de padres


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Ser padre, ser madre, formar una familia, criar y educar a un niño ponen en juego en cada uno de los sujetos implicados procesos afectivos que afectan al vínculo padres-hijos.

Dirigido a padres que deseen construir un espacio de intercambio y sostén terapéutico para elaborar las dificultades relacionadas con la paternidad y la maternidad.

Objetivos
  • Crear un espacio de diálogo de forma que puedan compartir experiencias y aprender de ellas.
  • Estimular la conversación sobre aspectos relacionados con la dificultad que entraña la educación de los hijos.
Temáticas generales
  • La familia y su influencia en lo anímico.
  • ¿Qué es ser buenos padres? ¿Para quién?
  • El sentimiento de culpa de los padres: ¿lo hago siempre mal?
  • La dependencia del hijo: ¿es mala?
  • Los castigos y la autoridad.
  • Dificultades en la comunicación.

El taller de padres se ajusta a los intereses de cada grupo de padres en función de la edad de sus hijos. Lo llevamos a cabo en escuelas, AMPA y asociaciones interesadas.

Consúltenos 
93 580 83 24 – info@psicoanalisisbcn.com




Acompañamiento Terapéutico

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El acompañamiento terapéutico es un recurso clínico especializado para la asistencia ambulatoria de sujetos en  situaciones de crisis, cambios y/o urgencias subjetivas. Se trata de un recurso flexible cuyo principal beneficio es fortalecer los vínculos con la vida cotidiana con el fin de evitar un posible ingreso institucional (hospital, centros, residencias, pisos tutelados). También facilita la contención de la persona acompañada y de su familia, la atención y el seguimiento es individualizado.

La intervención terapéutica se desempeña por un profesional que acompaña a una persona en su entorno cotidiano: en la casa, realizando salidas sociales tales como actividades en un casal, biblioteca, cine y/o visitas médicas, etc. El profesional que acompaña considera las necesidades, el momento vital, los vínculos de referencia de la persona acompañada. Favorece el trabajo en red entre los diferentes profesionales implicados.

El acompañamiento terapéutico es recomendable para casos de:
  • Adicciones
  • Depresión
  • Fobias
  • Psicosis
  • Niños y adolescentes con dificultades de integración
  • Mujeres embarazadas en situaciones de vulnerabilidad
  • Personas mayores con algún tipo de afección psíquica


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¿Cuándo consultar?


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La infancia es un período de la vida en la que ciertos acontecimientos tienen un impacto directo y manifiesto sobre el psiquismo infantil. Los niños y niñas aún no cuentan con los recursos psíquicos adecuados para soportar la angustia, y a veces, los cambios se manifiestan sintomáticamente a nivel del cuerpo o la conducta. En la terapia se trata de descifrar los síntomas manifiestos, siendo algunas veces incomprensibles. Los síntomas más destacados son:
Fracaso escolar
Tristeza
Agitación, desinterés -decidido- hacia el aprendizaje
Ausencia de deseo de relacionarse con otros
Un niño puede también estar atravesado por preocupaciones que lo perturban, tales como angustia de padecer enfermedades, miedos y fobias insoportables, ideas que lo paralizan…

La relación de lo/as niño/as con su madre y con padre es muy importante, es por ello que los padres participan activamente en el proceso terapéutico, a través de entrevistas con la terapeuta para poder plantear sus dificultades, avances o retrocesos de su hijo/a. También consideramos la relación con los hermanos, si es que lo tiene, cómo se relacionan, cuáles son los conflictos en la dinámica familiar.  


Si desea realizar alguna consulta clínica puede ponerse en contacto al teléfono 93 580 83 24 o hacer clic aquí.


Orientación familiar


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El espacio familiar está formado por una red de relaciones establecidas -no sólo por un lazo biológico- sino también por una red de palabras, afectos, ideales, etc. Cada integrante de la familia asume diferentes funciones (madre, padre, hijo). 


Estas funciones no son naturales, ni fijas sino que son adoptadas por cada uno de los sujetos allí en juego para que el intercambio y la transmisión acontezcan.

Dificultades en la asunción de la función paterna, dificultad en la comunicación familiar, problemas con los hijos, procesos de separación, muerte de un familiar son algunos de los acontecimientos conflictivos y dolorosos que motivan una consulta de orientación familiar. 

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La pareja al diván

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La inestabilidad económica, las extensas jornadas laborales, las dificultades en la crianza de los hijos, las dificultades cotidianas hacen que haya mayor necesidad de acompañamiento para poder enfrentar y elaborar las dificultades en pareja.

Aburrimiento, reproches, infidelidad, pérdida de deseo, falta de comunicación , relaciones amorosascelos son algunas de los motivos de consulta en Terapia de Pareja.

Cuando uno de los integrantes de la pareja empieza a considerar que ‘echarle la culpa al otro’ no resuelve ningún problema, o cuando la pareja desea continuar la relación pero no saben cómo hacerlo, es cuando se produce la consulta con un psicoanalista que escuche el malestar.


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